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jueves, octubre 18, 2012

Él está ahí

Y en el regazo tenía a Teresa y a Tomás transformando sus coincidencias, hablando de Beethoven y el coñac que él se pidió aquella noche. Cuando en sus oídos empieza a sonar "Piledriver Waltz" y perdió la concentración total de aquella insoportable cantidad de coincidencias. No pudo controlar sus pensamientos, él estaba ahí, mirándola fijamente, como si quisiera decirle que lo dejara en paz, que lo dejara ir, que dejara de traerlo a sus memorias, pero ella sin obedecer, como siempre. Sin embargo, esta vez fue diferente, ella se sintió culpable. Culpable de haber herido al inherible, pero feliz, como si hubiera ganado un nobel por hacerlo, mas ella sabía que cuando él la hiriera todo volvería a ser horrible. Fue entonces cuando se dio cuenta de que estaba cerca. Estaba frente a un dilema: bajar o no del bus, ser o no ser, y se acercó a la puerta del bus o lo que ella llamaría "ser", pero se detuvo. Este no era el día de ser, ella no debía ser hoy, debía esperar a mañana, a que mañana por fin desapareciera de su memoria, a que él se fuera, o más interesante y casi imposible aún, a que ella decidiera quitarlo de ahí.

(Algunas frases fueron tomadas de La Insoportable Levedad del Ser)

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