Like, like everywhere

martes, diciembre 08, 2015

Quince minutos

Habían pasado cinco años, entre altos y bajos, entre la exploración de las emociones más recónditas del tálamo. Ahí estaba Lucy, sentada en una banca, con un cigarro en la mano, mientras que un cantante británico le hacía el amor a sus oídos. Aquel parque parecía representar exquisitamente la muerte en una ciudad llena de luces y gente alborotada por sus superficiales intenciones. Ella estaba en el lugar correcto aunque hubiera deseado no ver tanta gente ni luces a su alrededor.

En fin, habían pasado cinco años y habían pasado 5 minutos desde que había llegado, temprano como siempre. Tenía sentimientos encontrados, no era la primera vez que lo hacía y sabía no iba a ser la última, estaba acostumbrada a conocer primero a las personas y luego decidir si verlas o no pero este era un caso especial.

Habían pasado 10 minutos cuando comenzó a reflexionar que en el inicio el problema no fue la distancia, sino el orgullo que destruye hasta los sentimientos más sinceros. Había mucha gente y mucho ruido en las calles, era una ciudad cosmopolita después de todo. Lo contradictorio era  que Lucy amaba las ciudades, pero la gente le resultaba molesta.

Habían pasado quince minutos y Lucy recordó que hubo un tiempo en el que el amor no pudo consumarse. Digamos que fue ectópico y no se desarrolló como debía ser así que fue descartado, aunque evidentemente con todas las consecuencias que implica aferrarse a lo que no existió. A pesar del tiempo, parecía que nunca iba a lograrse.


A lo lejos se podían ver muchas luces, nada del otro mundo si estas no hubieran sido rojas. Aquel ruido estremecedor de sirena fue determinante para que Lucy por fin comprendiera que después de cinco largos años el apocalipsis había venido antes que el génesis y que jamás iba a haber una taza de café.


-Con amor, Génesis.


domingo, noviembre 15, 2015

Mi próximo movimiento

"Bueno, estoy aquí, después de que todos lloraron el día en que morí. Apuesto a que puede que todos digan que fui una increíble persona, bastante ocurrente, tierna, inteligente, tantos calificativos buenos que suelo detestar que me los digan, no por qué no sean ciertos sino por lo malo que todos decían o hacían contra mí cuando no estaban ocupados elogiándome. Solo se dedicaban a decir cosas buenas cuando nada estaba bien y definitivamente yo no lo estaba. No quiero que nadie diga lo siguiente:
 -No entiendo cómo pasó
Bien, si alguien se atreve a decirlo, juro que mi alma saldrá de donde está a darte un susto y sabes ¿por qué? Porque sí sabes cómo pasó, porque todos saben cómo pasó, porque lo vengo diciendo desde que tengo conciencia de la crueldad del mundo. Claramente, estaba muy deprimida y le grite a los cuatro vientos, incluso a trufa, que necesitaba ayuda, pero al parecer nadie me tomo en serio. Claramente no mentía con eso. Nadie lo hace. Tengo miedo, porque sé que esto es después de todo lo que pasó y no sé dónde me encontraré ahora, posiblemente bastante confundida queriendo regresar y arrepintiéndome de lo único que me arrepentiré en mi existencia e irónicamente no fue en vida, y será haberme quitado esta.
Es difícil incluso para mí haber hecho esto, hubiera querido que las cosas no acabaran así pero definitivamente todo seguía dando vueltas, y empezó a disgustarme todo eso - así es, yo tenía la capacidad de disgustarme - se convirtiendo en un maldito circulo: enamorarme, terminar la relación, tener buenos amigos, perderlos, enamorarme… y una crisis existencial y emocional en cada coma. Lo único que me detenía y era por simple contexto social, era mi familia. Al parecer, el amor que sentía por mi familia debía ser suficiente como para impedir esto, y lo fue, de hecho lo fue. Esto debió ser publicado hace mucho. El alejarme, fue sin duda la mejor excusa, lo hubiera hecho tarde o temprano de todos modos. Fue un accidente - lo sé - todo lo que pasó, pero confesaré, no estando en el mismo mundo que ustedes, que no lo fue, lo planeé todo, como los mejores asesinos a los que admire durante mucho tiempo, solo que lo único que odiaba y tuve que eliminar de este mundo era yo.
Probablemente, creas que todo esto parece en cierta forma irónico y te horrorizará el hecho de leerlo con toda la gracia que emplee al momento de escribirlo antes del momento final, pero ya me conoces, siempre me reí de mis propias desgracias y está definitivamente no es la excepción.
Los extraño a todos, no lo negaré, ser mortal es algo que se acaba cuando lo compruebas por ti mismo.


Voy a subir al techo a mirar el desastre bajo la luz de la luna brillante. Ellos lloran abajo del árbol, arriba del árbol, detrás del árbol. Tuve miedo pero ya se fue. "