Vi en ti lo que a veces veo en mí, ese
pequeño bicho curioso que anda buscando cosas extrañas, que se siente atraído
por lo raro y también por lo normal
¿Hay que saber de todo no?
Vi lo diferente que eras.
Ibas caminando como
quién anda viendo, hablando, haciendo, imaginando, siendo diferente a mí. Un cejón sociable, el toque de gracia en la
sociedad, tan alegre, tan hiperactivo, tan todo lo que no soy.
De bichos como él hay un millón pero solo
logras ver a uno que de casualidad pasaba por tu frondoso jardín cubierto con
una maleza más altas que tus expectativas. Entre todos estabas tú, solo
llegaste y me dijiste: ¿Qué debemos hacer?
¡Quién diría que ese fue el inicio de mi tortura!
Yo solo quería alguien real, alguien
posible, no perfecto, no tan perfecto como te encontré.
Yo solo quiero alguien que exista y que me
enseñe a existir.
Pero con él entendí que no debe existir
alguien así perfecto, que solo yo creo la perfección y que tengo la facultad de
crearla en quién sea.
Pero no puedo negar que me muero de ganas
por tenerte conmigo, quiero que llegues y hagas perfecta lo que me queda de
vida, quiero que sepas que no te hablaré de amor jamás, porque no hay motivo para no ser feliz.
Esta noche quizá no, pero en algún mañana te veré caminando y te
sonreiré.
Solo espero que te des cuenta que los más callados, a veces, son los
que más fuerte gritan tu nombre.