Like, like everywhere

miércoles, diciembre 28, 2011

Get me away from here, I'm dying

Esas voces recorrían mi mente, no eran voces desconocidas. Me sentía ansiosa, no podía dormir, los diálogos y los recuerdos que traían consigo, no dejaban a mi mente en paz; después de unos minutos mis ojos lograron cerrarse, entonces lo sentí. Por el frío era casi azul, acariciaba mi rostro de manera tierna, no sabía de dónde salía o a quién pertenecía, puesto que estaba cubierto por la oscuridad; entonces me horroricé. Intenté quitarlo y mientras más lo intentaba más cogía mi rostro con fuerza, caí de la cama. Desperté, era una pesadilla, pero había algo raro, mi rostro estaba adormecido. Intente forzarme a quitar toda aquella idea que implicaba a algo "irreal". No sabía por qué, pero sentía mucho miedo, miraba alrededor y sentía que en cualquier momento algo iba a quitarme el aliento de un susto. Aquel aullido que nada ayudaba a mi acojonado ser a calmarse, solo ocasionaba que la paz se prolongara  más. El reloj anunciaba las tres de la mañana cuando aquel silencio ensordecedor se apoderó del ambiente, cuando mis ojos consiguieron cerrarse.


Es difícil despertar cada día con una sensación desconocida, con un no sé qué que hasta cierto punto puede ser fácilmente cubierto por una actividad rutinaria que toma tiempo, pero que vuelve a manifestarse en algunos momentos de vacío. Es bastante extraño no saber que es, mas saber a qué conduce. Para mí, la depresión no es más que un estado en el que mis sentimientos y pensamientos negativos toman posesión de mi yo reprimido, aflorándolo y dándole cabida a que tome parte de mi vida y que, en consecuencia, tome decisiones de manera impulsiva haciéndome creer que es lo mejor para mí. A veces la depresión no es más que un vago recuerdo en mi memoria sobre aquella débil Génesis a la que todo afectaba.


En mis cortos diecisiete años de vida marcados por la soledad, el enojo, el desamor, el temor, y todo aquello a lo que uno está acostumbrado a vivir, he visto muy poco. No sé lo que me tocará vivir, pero sé que al final todo se resumirá a aquella melodía de Beethoven: Para Elisa. Quien sea que la haya escuchado la pieza completa se dará cuenta que está compuesta de tres puntos importantes: la melodía más común, su punto jovial que, para mí, trae una imagen de los bailes la época del Rococó y el Romanticismo y, finalmente,  el punto que refleja tragedia, tensión y tristeza. Todo lo que una vida contiene. 


Todavía… no lo sé.


 Con amor, para Génesis.

domingo, diciembre 04, 2011

Yo tuve un sueño


Hace unos días soñé.

Un sueño de aquellos en donde tu subconsciente despierta tus verdaderos deseos y te los muestra mediante fotogramas para que en el momento en que despiertes des un sobresalto y te preguntes: ¿Por qué?

Porque tuve que soñar con algo que se supone había quedado ya enterrado en lo más profundo de mí, es decir, no es que no quedara rastro alguno de recuerdo, sino que ya no quedaba aquello que es producto del hipotálamo.

El sueño mostraba dos pasajes de mi vida, uno actual y uno pasado,  desembocando una acción y un deseo oprimido. 

La acción tenía una pizca de sarcasmo dirigido a alguien que evadía mis indirectas (directas) afirmando la veracidad de estás, que en consecuencia sería rechazar su culpabilidad. Ya saben, es como decirle a un mendigo que los mendigos son así a consecuencia de la ociosidad y que este te lo afirme diciendo que no se explica cómo puede haber gente así.

El deseo oprimido que es un poco difícil de explicar ya que que temo admitirlo, cabe mencionar que aún no admito todo eso pero sé que es así como se muestra, cosas raras en mí.
En fin, en aquel sueño loco habían dos arcoiris que partían de un mismo punto y se perdían en la infinidad del cielo. Además, habían trenes que cargaban juegos de un parque de diversiones más grande de lo que un hombre pueda alcanzar a ver. La naturaleza no se apreciaba en su manera pura, pero si mostraba un paraje conocido pero con un final sin conocer. Un queque de vainilla a medio preparar sin vainilla. Habían muchas personas, personas que representan parte de mi pasado y de mi presente, pero personas que aún están vigentes en mí. Y lo más extraño, había una persona en particular a quién llamaré Foz.

En la memoria de Foz no había rastro alguno de mi nombre en su pasado, era como vivir un nuevo presente, en dónde él era el protagonista de mi historia, aquél hombrecito que con solo un sonrisa llenara el ambiente de ternura, aquél que con tocar mis manos hiciera que la escena en mi sueño cambiara drásticamente a una donde solo estábamos él y yo, aquél que era el único que mediante un abrazo podía hacerme sentir aquella huelga de hormonas llamada amor.  

Sentimiento de antaño, lugares bizarros, ambiente cargado, él y yo, una serie de sensaciones que sacan a la luz lo que hace tiempo vengo intentando enterrar dentro de mi ser.

Yo no sé interpretar sueños, pero sé que nadie además de mí podrá saber lo que en verdad pienso y siento, y yo sé por qué lo soñé, pero seguiré sin admitirlo de eso no hay duda. Porque el día en que lo admita habré perdido la batalla por la que he venido luchando durante ya mucho tiempo.

Aveces admitir la verdad puede ser bueno para aprender a superar ciertas cosas, no es mi caso.

Lo siento subconsciente, aquí mando yo.

 Con amor, Génesis.